viernes, 21 de noviembre de 2008

NOVENA DE LAS NUEVE HORAS

(Esta novena debe decirse por nueve horas consecutivas en un mismo día.)

Oh Jesús mió que has dicho "Pedid y recibiréis, buscad y hallareis, llamad y se os abrirá," por la intercesión de María, vuestra Santísima Madre, yo llamo, yo busco, yo pido que mi petición sea concedida.
(Aquí se hace la petición)

Oh Jesús mío que has dicho, "Todo lo que pidieras al Padre en mi nombre, os lo concederá", por la intercesión de María, vuestra Santísima Madre, humilde y urgentemente pido al Padre en vuestro nombre que mi petición sea concedida.
(Aquí se hace la petición)

Oh Jesús mió que has dicho, "Los cielos y la tierra pasaran pero mi palabra no pasara" por la intercesión de María, vuestra Santísima Madre, me siento confiado que mi petición será concedida.
(Aquí se repite de nuevo la petición)

NOVENA DE CONFIANZA

Niño amable de mi vida,
consuelo de los cristianos,
la gracia que necesito,
pongo en tus benditas manos.
Padre Nuestro …

Tú que sabes mis pesares,
pues todos te los confío,
da la paz a los turbados,
y alivio al corazón mío.
Dios te salve María …

Y aunque tu amor no merezco,
no recurriré en vano,
pues eres Hijo de Dios,
y auxilio de los cristianos.
Gloria al Padre ...

Acuérdate oh Niño Santo,
que jamás se oyó decir,
que alguno te haya implorado,
sin tu auxilio recibir.
por eso con fe y confianza,
humilde y arrepentido,
lleno de amor y esperanza,
este favor yo te pido.

Pedir la gracia que desea
y decir siete veces:
DIVINO NIÑO JESÚS, EN TI CONFÍO

NOVENA DE LOS TRES PADRENUESTROS

Oh Jesús: a tu corazón de Amigo yo vengo a confiar
(decir que personas, que favor, que necesidad)

Me entrego a tu poder...
Confío en tu sabiduría...
Me abandono a tu misericordia...
Hijo de Dios, Tú bien puedes socorrerme...
Padrenuestro...

Redentor mío: Tú sabes cuánto lo necesito...
Padrenuestro...

Descanso en la ternura de tu amor...
Padrenuestro...

Oh Jesús: tu Redención todo lo merece.
Tu mediación todo lo alcanza.
Tu amor de Padre, todo lo compadece.

DIVINO NIÑO JESÚS, EN TI CONFÍO
(decir cinco veces)

Oh Jesús. Tú dijiste:
"Si quieres agradarme confía en mí;
si quieres agradarme más, confía más;
si quieres agradarme inmensamente,
confía inmensamente en mí.
Te pido que aumentes mi confianza.
Yo quiero confiar inmensamente en Ti.
En Ti Señor espero.
Y no dejaré de amarte eternamente.

Divino Niño Jesús, líbranos de todo mal. Amén.

ANTIGUA NOVENA

(Recomendada por el Padre Juan)

Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño, te amo tanto... Tú lo sabes, pero yo quiero amarte más: haz que te ame hasta donde no pueda amarte más una criatura, que te ame, hasta morir...

Ven a mí, Niño mío; ven a mis brazos, ven a mi pecho, reclínate sobre mi corazón un instante siquiera, embriágame con tu amor, Pero si tanta dicha no merezco, déjame al menos que te adore, que doblegue mi frente sobre el césped que huellas con tus plantas, cuando andas en el pastoreo de tu rebaño.

Pastorcillo de mi alma, pastorcito mío, mira esta ovejita tuya cómo ansiosa te busca, cómo anhela por ti. Quisiera morar contigo para siempre y seguirte a donde quiera que fueras para ser en todo momento iluminada con la lumbre de tus bellísimos ojos y recreada con la sin par hermosura de tu rostro y regalada con la miel dulcísima que destila de tus labios. Quisiera ser apacentada de tu propia mano y que nunca más quitaras tu mano de ella. Más, quisiera Jesús mío: quisiera posar mis labios sobre la nívea blancura de tus pies.

Si, amor, mío, no quieras impedirme tanto bien; déjame que me anonade a tus plantas y me abrace con tus pies y los riegue con las lágrimas salidas de mi pecho amante, encendidas en el sagrado fuego de tu amor; déjame besarte y después... no quiero más, muérame luego. Si, muérame amándote, muérame por tu amor, muérame por ti, niño mío que eres sumo bien, mi dicha, mi hermosura, la dulzura de mi alma, la alegría de mi pecho, la paz de mi corazón, el encanto de mi vida. Ah, morir enfermo de amor y de amor por ti, luz mía, que dicha para mi alma, qué consuelo, qué felicidad.

Todo tuyo es mi ser, pues de la nada lo creaste, y me lo diste y otra vez vino a ser tuyo cuando me redimiste y con el precio de tu sangre me compraste; y otras tantas veces, hasta hoy he sido tuyo, cuantos son los instantes que he vivido pues esta vida que tengo, tú mismo a cada instante me la otorgas, la conservas y la guardas.

Por eso, Jesús mío, a ti quiero tornarme, de quien tantos bienes en uno he recibido. Tú, pues serás, de hoy más mi dueño único. Tú el único amado de mi alma, porque sólo tú eres mi padre y mi hermano y mi amigo; y solo tú eres mi rey, y creador y redentor, y tú solo mi Dios y mi soberano Señor.

Dulce Jesús mío Divino Niño de mi alma: dime una vez más que sí me amas y dame en prenda de amor, de amor eterno, tu santa bendición. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Rezar tres Padrenuestros y una Salve, ofrecer, confesarse y comulgar todos los días de la novena o al menos el último día. No se deje de rezar la novena hasta haber conseguido la gracia. Se suplica rezar un Padrenuestro según la intención del Papa, uno según la intención del Obispo y uno según la intención del Párroco.